ahora todos leen,
mientras yo voy leyendo a todos,
entre pausa y pausa,
voy pensando en tu silueta, que se alarga...
dorados horizontes se pierden a lo lejos
y al final del dia,
en la silla sin nadie,
sobre la playa vacía
dos palabras se mezclan sin tiempo,
es tu nombre susurrado,
perdido con la brisa,
que ahora me besa suavemente
y se despide...sin volver
martes, 26 de mayo de 2009
lejos dos
hay tres puntos que apartan
un ayer de un después,
una canción que se pierde
en el fondo de la cabeza
mientras al frente,
las puertas se cierran,
y la gente se aleja sabiendo donde,
o sin saber porqué...
hoy la vuelta a casa me ha parecido larga,
el cerrojo, extraño,
la palabra, vacía,
y el sonido del teléfono, desacostumbrado,
he mirado en el espejo...
he recordado aquel andén.
un ayer de un después,
una canción que se pierde
en el fondo de la cabeza
mientras al frente,
las puertas se cierran,
y la gente se aleja sabiendo donde,
o sin saber porqué...
hoy la vuelta a casa me ha parecido larga,
el cerrojo, extraño,
la palabra, vacía,
y el sonido del teléfono, desacostumbrado,
he mirado en el espejo...
he recordado aquel andén.
lunes, 18 de mayo de 2009
tinta
black, black, white
white, white, white, black. black. black.
black...white, white....black. black...black, black.
y entre todo lo derramado,
la música suena con un vals antiguo
que revuelve las entrañas,
así se va perdiendo, entre ríos salados y piedras resbalosas.
white, white, white, black. black. black.
black...white, white....black. black...black, black.
y entre todo lo derramado,
la música suena con un vals antiguo
que revuelve las entrañas,
así se va perdiendo, entre ríos salados y piedras resbalosas.
lunes, 11 de mayo de 2009
afuera
Es grande la grieta
que separa la razón del sentimiento
la piedra de tropiezo,
que se encuentran los zapatos
al doblar la esquina (la de siempre)
donde se recuerdan esos ojos
brillantes, serenos, marrones, vivaces, eternos
escogidos entre miles, para ver así
dentro del pozo oscuro donde se derrama todo...
¿Y cómo es que ves así? con esa claridad pasmosa
que lo domina todo, con las pupilas fijas,
en un camino distante...
la calle reposa ya dormida bajo la luna que se va disipando,
y ahora dirás que todo es joven
y sin embargo la noche pasa y el tiempo es corto
el café se acaba, y se nos acumulan las colillas y las botellas mientras cantamos...
pero el silencio oprime y la verdad se sienta entre todos,
caminemos, y entreguemos todo al horizonte.
que separa la razón del sentimiento
la piedra de tropiezo,
que se encuentran los zapatos
al doblar la esquina (la de siempre)
donde se recuerdan esos ojos
brillantes, serenos, marrones, vivaces, eternos
escogidos entre miles, para ver así
dentro del pozo oscuro donde se derrama todo...
¿Y cómo es que ves así? con esa claridad pasmosa
que lo domina todo, con las pupilas fijas,
en un camino distante...
la calle reposa ya dormida bajo la luna que se va disipando,
y ahora dirás que todo es joven
y sin embargo la noche pasa y el tiempo es corto
el café se acaba, y se nos acumulan las colillas y las botellas mientras cantamos...
pero el silencio oprime y la verdad se sienta entre todos,
caminemos, y entreguemos todo al horizonte.
domingo, 10 de mayo de 2009
story telling
Regresó a través del sueño a ese jardín de infancia abundante y flores de colores donde conoció a N. Lo esperaba ahí, muda como siempre, con su pelo largo y los ojos oscuros donde era tan fácil perderse. Como todas las tardes, JP se sentó junto a ella y encontró con inmensa alegría aquel librito de poemas de Bécquer que siempre guardaba en el bolsillo izquierdo de su camisa almidonada.–Hoy no quiero leerte poemas, N.–le dijo dulcemente al oído–Hoy en la tarde solo quiero tomar tu manita blanca y darle miles de besos, así, así, así, así, así–y le besaba la mano–así, así, así, ¿Ves como te quiero, N.? Así, así,–pero ahora le besaba la mano frernéticamente, casi pasándole la lengua, casi comiéndose enteros los deditos sonrosados, como de fresa, como de crema, regordetes los diez dedos iguales que cada vez se ponen más dulces. N. no decía nada, pero debajo del árbol más viejo crecen desde hace quince años unas extrañas florecitas blancas, tan fragantes que provoca devorárselas.
tierra seca
Necesito unas cuantas razones,
para no esperar con las manos abiertas
un sol delirante que bese los labios;
dirigidos al cielo los ojos vacíos,
las preguntas básicas se vuelven constantes,
y esta coordenada, un poco invariable
mas bien repetida y ya desgastada
se clava profunda y se tumba en el sillón.
para no esperar con las manos abiertas
un sol delirante que bese los labios;
dirigidos al cielo los ojos vacíos,
las preguntas básicas se vuelven constantes,
y esta coordenada, un poco invariable
mas bien repetida y ya desgastada
se clava profunda y se tumba en el sillón.
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