La mano. La mano tiembla un poco, dudosa en el momento en que se cierra la puerta y la otra mano se posa discreta en la pierna correcta arreglando la falda en el lugar exacto para llamar la atención de la mano que suda y busca un pañuelo blanco y almidonado. La otra mano no sabe que ésta mano se estremece al verla entrar por las mañanas olorosa a manzanas maduras y otras frutas rojas, y que por las noches calurosas estruja la sábana húmeda, sin poder dormir, acariciando un espacio vacío que siempre está frío esperando a la otra mano en cuestión.
La mano se extiende un poco como estirándose para sacudir la pereza, pero no vuelve a quedarse en su sitio sino un poco más a la izquierda, sólo un poco y lo suficiente para alcanzar a tocar con el meñique, si quisiera, la falda azul donde la otra mano reposa, serena.
martes, 16 de junio de 2009
en los labios
esas tonterías,
se lavan con vino, se olvidan con vino,
de ese que sirve para ahogar recuerdos,
para hincharlos tanto,
que revientan en el pecho,
para no volver jamás.
ese es el vino con el que me embriago,
el que chorrea por mis labios
y mancha la camisa,
una mancha de entretiempo,
de carcajada repentina
que resulta del absurdo
de enredarse en el ayer.
se lavan con vino, se olvidan con vino,
de ese que sirve para ahogar recuerdos,
para hincharlos tanto,
que revientan en el pecho,
para no volver jamás.
ese es el vino con el que me embriago,
el que chorrea por mis labios
y mancha la camisa,
una mancha de entretiempo,
de carcajada repentina
que resulta del absurdo
de enredarse en el ayer.
una puerta
yo permanezco ahí,
tú me miras de frente,
dos mundos chocan
y me cuestiono el color de tus cabellos...
permanecer unos minutos en silencio,
es normal,
provoca pensar que se está dormido,
mirar a los ojos, mirar hacia otro lado
francamente me da igual porque la música suena diferente,
y al voltearme y cerrar,
el rojo del vestido es menos rojo y quisiera estar otro sitio.
lunes, 8 de junio de 2009
70
Lo que prometieron,
y lo que nos han contado,
lo que nos dimos cuenta,
y lo que nos ha decepcionado...
todo está en la acera manchada
donde las imágenes se suceden de la misma manera,
contándose a sí mismas
entretejiéndose con mentiras y nostalgias,
y una vez al año,
¡ah, qué hermosa es la ignorancia!
contoneándose contenta entre todos los presentes,
aplaudiéndola animosos y chorreando la saliva,
inmensa ella entre las cabareteras,
que bailan por la calle, vendidas entre bombos y platillos,
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